Ecualización. Las distintas cualidades del timbre

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Todos somos capaces de reconocer la diferencia entre la voz de una persona que está resfriada y la de una que no lo está. Normalmente la voz de una persona resfriada suena un poco más apagada (con menos presencia), con un sonido que denominamos «nasal» y suele costar un poco más de entender (menor definición) que la de una persona en perfecto estado de salud. Este tipo de cualidades (presencia, nasalidad, definición, entre varias otras) hacen referencia al «color» o timbre de un sonido. La ecualización es un proceso que se aplica durante diferentes etapas, como la grabación, la mezcla de audio, el mastering… nos permite, entre otras cosas, alterar estas cualidades y el timbre en general de cualquier señal. Si quieres aprender a utilizar a la perfección los ecualizadores y los demás procesadores de audio para lograr una calidad de sonido profesional no lo dudes y échale un vistazo a nuestro curso online de produccion musical o al curso de mezcla y masterización de audio. Para empezar…

¿Qué es el timbre?

El timbre es la cualidad del sonido que nos permite diferenciar, por ejemplo, la voz de dos personas distintas, o la misma nota interpretada por diferentes instrumentos. Como ya sabréis, la gran mayoría de sonidos que escuchamos no son tonos puros, sino frecuencias acompañadas de sus armónicos (frecuencias múltiplo de la frecuencia fundamental de un sonido). Serán las distintas amplitudes de estos armónicos, en relación con la frecuencia fundamental, las que definan el timbre de un sonido.

ecualización voz

Si volvemos al ejemplo del párrafo inicial, al de la voz, la frecuencia fundamental se creará en los órganos de fonación, formados por la laringe y las cuerdas vocales. A partir de esa frecuencia fundamental se crearán resonancias en las distintas cavidades corporales que, en combinación con la frecuencia fundamental, harán que cada voz sea única y tenga su propio timbre.

Cualidades del timbre

El rango de audición del ser humano abarca las frecuencias comprendidas entre 20 y 20000 Hz. Por lo tanto dentro de ese rango debemos ubicar todas las cualidades que podemos apreciar en el timbre de un sonido. Vamos a tratar de ubicar estas distintas cualidades dentro de los rangos de frecuencias que ocupan. Utilizaremos la nomenclatura que la mayoría de personas suelen usar para referirse a estas cualidades, aunque sabemos que esto puede ser un poco subjetivo.

Sub graves

Esta región abarca las frecuencias comprendidas entre 20 Hz y, aproximadamente, 70/80 Hz. Son vibraciones que, más que oirse, las podemos sentir en nuestro cuerpo, como un retumbe. Son las frecuencias que, normalmente, hacen vibrar las paredes o ventanas, debido a su gran longitud de onda (probablemente tus vecinos las escuchen más que tú). Cuando vayamos a procesar o aplicar el proceso de ecualización a este rango debemos tener en cuenta que, la mayoría de reproductores domésticos son incapaces de reproducir estas frecuencias tan graves, por lo que, quizás, no las escuchemos al trabajar con ellas y tratemos de darles demasiado énfasis. Son frecuencias que contienen una gran cantidad de energía.

Graves

Normalmente se suelen ubicar las frecuencias graves desde los 70/80 Hz hasta, aproximadamente, los 250 Hz. En este rango se suelen encontrar las frecuencias fundamentales de bastantes instrumentos, incluso de algunas voces, y determina lo que los músicos solemos llamar calidez o redondez de un sonido (ya sea un instrumento o voz, o una canción). Para algunos instrumentos también podríamos decir que encontramos el cuerpo o pegada de su sonido. Por lo tanto deberemos prestar atención a la hora de aplicar ecualización para no dejar demasiado pobre ninguno de nuestros sonidos ni darle demasiada energía.

Zona confusa

Es el rango de frecuencias comprendido entre, aproximadamente, 250 Hz y 800 Hz. Este también es un rango bastante delicado a la hora de trabajar con él. Podríamos destacar dos cualidades del timbre del sonido que, en este caso más los técnicos de sonido o de mezcla tenemos en cuenta. Un poco grosso modo podríamos definir alrededor de los 300 Hz la zona que puede determinar que un sonido sea un poco turbio, y en torno a los 500 Hz la zona que puede hacer acartonado un sonido.

Zona nasal

Sería la zona del espectro de frecuencias justo superior a la zona confusa, y suele abarcar desde unos 800 Hz hasta aproximadamente 1500 Hz. Como nos indica el nombre que hemos utilizado para definirla, en esta zona encontramos esa característica o cualidad del timbre, la nasalidad. Si volvemos al ejemplo del inicio del post y, por ejemplo, nos encontramos ante la grabación de una voz que, por el motivo que sea, suena bastante nasal, podríamos tratar de corregir este exceso de nasalidad en el timbre aplicando cierta ecualización sustractiva en este rango de frecuencias.

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Para ciertos instrumentos o voces femeninas en un registro medio o agudo, en base a nuestra experiencia entre intérpretes, podemos afirmar que los músicos o cantantes consideran como cuerpo de un sonido las frecuencias que quedan por debajo de unos 2000 Hz. Lo podríamos entender debido a que el sonido de esos instrumentos o voces en el registro medio/agudo posee su frecuencia fundamental y primeros armónicos directamente por encima del rango de frecuencias que solemos denominar como cuerpo o redondez de un sonido (dentro de los graves).

Presencia

Es el rango de frecuencias comprendido, aproximadamente, entre 2000 Hz y 4000 Hz y, como su nombre indica, será el encargado de que un sonido suene como más cercano o alejado al oyente. La cualidad de la presencia nos permitirá crear ciertos planos para destacar unos elementos sobre otros, por ejemplo, durante la mezcla.

Definición

Por encima de la presencia encontraríamos el rango de frecuencias que determina la claridad o definición de un sonido. Podemos ubicarlo entre los 5000 Hz y los 7000/8000 Hz. Mediante la ecualización en este rango podemos mejorar (o empeorar) la inteligibilidad de un sonido. Esto quiere decir que, por ejemplo, podemos hacer que se entienda mejor la articulación de las palabras de una voz. Por otra parte, en esta zona del espectro de frecuencias encontramos las encargadas de crear el sonido de la letra «s». Al trabajar con voces debemos ser cuidadosos ya que, dependiendo de la forma de pronunciar la «s» de cada persona, puede llegar a ser molesto a la escucha. Es por lo que se suele utilizar un DeEsser, una especie de compresor que sólo actúa cuando estas frecuencias se disparan.

Brillo

Con el término brillo en ocasiones hay bastantes discrepancias, en cuanto a definición se refiere. Hay quien considera que todas las frecuencias por encima de 8000 Hz ya se corresponden con esta cualidad del sonido. A nosotros nos gusta hablar de brillo cuando hablamos de las frecuencias comprendidas, aproximadamente, entre 8000 Hz y 12000 Hz. Hacemos esta consideración, basada en nuestra experiencia y en lo que, tanto músicos como cantantes y oyentes consideran que es esta cualidad.

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Frecuencias altas

Hemos englobado en esta categoría todos los sonidos con una frecuencia mayor a 12000 Hz. Lo hemos hecho así porque las opiniones y nombres que reciben son bastante dispares y, como vamos a ver a continuación, en ocasiones erróneas. El sonido de estas frecuencias es una especie de ruido o silbido. Hay quien usa el término Hiss para referirse al sonido de los frecuencias que se encuentran alrededor de los 13000/14000 Hz, cuando el Hiss realmente no sólo contiene frecuencias altas (aunque sean las que más apreciamos). También hemos conocido personas que denominan Aire a las frecuencias en torno a 15000/16000 Hz. Nosotros no utilizamos ningún nombre en particular, simplemente hablamos de frecuencias más altas. Eso no implica que no estemos atentos a ellas durante la mezcla o el proceso de ecualización.

Demasiada energía en este rango de frecuencias puede provocar un sonido demasiado «filoso» que canse el oído, y demasiado poca, un sonido un poco «apagado» (quizás por esta razón haya gente que las englobe dentro del brillo).

Ecualización. El arte de moldear el timbre del sonido

Ahora ya sabemos dónde ubicar las distintas cualidades del timbre del sonido en el espectro de frecuencias. Con la ayuda de un ecualizador podríamos hacer desaparecer o atenuar partes de una señal que no son agradables o que no contribuyen a crear un buen equilibrio entre los elementos que componen una canción. También podríamos destacarlo entre los demás, realzando unos cuantos dB´s (decibelios) en el rango de la presencia.

El proceso de ecualización puede ser clave para resaltar las mejores cualidades de un sonido. Pero también puede arruinar una mezcla haciendo que no tenga una escucha agradable y equilibrada. Te recomendamos que te ayudes del uso de algún analizador de espectro para ser capaz de reconocer las características del audio con el que estés trabajando. Aquí puedes acceder a nuestro post sobre analizadores de audio.

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